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Oscar Albalat

Juanjo Prado era un hombre del cuatro. En la entrevista él explica, sin recovecos dia-lécticos y con una sinceridad de agradecer, como planificaba cada temporada navegando entre  las tres distancias. En mi modesto entender, era fundamentalmente un cuatrocentista capaz de correr muy rápido por debajo. Su récord de Euskadi de la vuelta a la pista tiene veinte años. (46.55; 13-07-85. Fuenlabrada )

 

Óscar Albalat parece capaz de mejorarlo. Que sea lo más pronto posible. Juanjo será quien más lo celebre. Su marca manual de 100 no se corresponde con la eléctrica, pero éstos son los datos. Y ellos le colocan donde está en esta comparativa.

 

 

100

200

400

Puntos totales

Juan José Prado Lardizabal     (1956)

10.52

21.03

46.55

3190

1.031

1.075

1.084

Luis Sarria Pescador               (1949)

10.3 h

20.89

46.9 h

3174

1.024

1.095

1.055

Andrés Gómez Menendez       (1973)

10.61

20.97

47,59

3.106

1.001

1.084

1.021

Oscar Albalat Medrano           (1984)

10.3 h

21.53

46.92

3090

1024

1004

1062

Valentín Rocandio Cilveti       (1963)

10.45

21.40

47.77

3088

1055

1022

1011

Jose Mª García Borreguero    (1983)

10.60

21.25

47.38

3082

1.004

1.044

1.034 

Juan José Prado

El atleta que mejor se ha adaptado a las tres pruebas de velocidad es, sin lugar a dudas el texano Michael Johnson, quien a sus  records mundiales en 200 (19.32, Atlanta 1-08-96), 300 (30.85 A, 24-03-2000, Pretoria) y 400 (43.19, 26-08-99, Sevilla) añade unos excelentes 10.09  en el hectómetro (15-07-9, Knoxville).

 

Pero entre nosotros, también,  hay  nombres muy destacados. Son los ya retira-dos Luis Sarria, Valentín Rocandio y Juanjo Prado y, actualmente, García Borreguero y Albalat.   

 

Salvo en el caso de Rocandio que destacó como junior en la vuelta a la pista y bajó después  a distancias más cortas, todos los demás han seguido trayectorias atléticas habituales: Empiezan en las distancias más cortas y van subiendo de distancia  a medida que llegan a su techo en cada distancia.

 

Luis Sarria hizo breves incursiones en la que todos señalaban que hubiera sido su prueba buena, el 400. Nos quedamos en especulaciones sobre su valor en esa distancia. Las razones son muy diversas:

 

 

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