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Juan José Prado Lardizabal. Donostia, 4/02/1956
Club: Real Sociedad.
Entrenador: Ignacio Altuna
Mejores marcas:
100 10.52 23-05-1982 Fuenlabrada
200 21.03 14-09-85 Seul
300 33.33
400 46.55 13-07-85 Fuenlabrada
P.C 60 6.89 10-01-85 Anoeta
200 21.46 03-02-85 Torino
30 veces internacional.
Grandes competiciones:
Juegos Olímpicos Los Ángeles 1984
Campeonato del Mundo Helsinki 1983
Campeonato del Mundo Roma 1987
Universiada Edmonton 1983
Iberoamericano La Habana 1985
Campeonatos de Europa Stutgart 1986
Juegos Mediterraneos Latakia 1987
Campeón de España absoluto
a.l. 200 1980 21.34 INEF Madrid
100 1983 10.5 Anoeta
400 1984 46.89 Serrahima Barcelona
200 1985 21.04 Las Mestas Gijón
p.c 200 1986 Madrid

Han pasado más de dos horas de conversación, con breves interrupciones. Para uno que admira más, si cabe, a la persona que al gran atleta que fue Juan José Prado Lardizabal, han pasado casi sin percatarse. No me queda sino desearle lo mejor y agradecerle la deferencia que ha tenido con nuestros lectores al dedicarnos su tiempo y la sinceridad de sus respuestas
“Yo creo que más que la competencia de otras disciplinas, cuenta el hecho de que los jóvenes cada vez se decantan más por actividades de ocio, deportivas o no, y menos por la competición y el rendimiento.”
No es poca profundidad en el análisis de parte de alguien que decía desconocer el estado de salud de este deporte. Ello me anima a insistir.
“Por difícil que te resulte creerlo, no puedo citarte nombres de quienes destacan ahora por aquí. Veo que la cifra de licencias ha descendido a la mitad. Frente a las 1.800 licencias que tenía Guipúzcoa en los años ochenta, que fue su época dorada, hoy no se llega a la mitad. Eso es un dato. Veo por otro lado que cuatro guipuzcoanos han sido mundialistas. Que sigue habiendo gente destacada.”
Pese a esta afirmación solicito de Juan José Prado un análisis de la situación de un deporte al que se entregó dilatada y eficazmente.
“Cuando estoy en San Sebastián sigo llevando la contabilidad de la FAG, de forma totalmente gratuita. Ahora no me preguntes por cuestiones técnicas, sólo me ocupo de los números. Si que voy a la pista a correr un poquito y hacer algo de gimnasia, pero no podría hablarte del nivel deportivo de la Federación porque lo desconozco.”
Tras su retirada se integra en el cuadro técnico de la recién nacida Federación Vasca, cuyo primer Presidente fue Rafael Puignau. También la RFEA quiere hacerse con sus servicios y Juanjo Prado es el primer Presidente que tiene la Comisión Anti-dopaje.
Más tarde pasa a ser Secretario de la Federación Guipuzcoana. De su formación universitaria , Licenciado en Psicología y Diplomado en Empresariales, ha sido éste segundo aspecto el que más le ha ayudado en los diversos trabajos de gestor.
Hoy la atención a los negocios de su familia le obliga a pasar más de la mitad del año en la Argentina.
“En 1988 arrastraba grandes molestias en el tendón de Aquiles, de las que no lograba curarme. Veía que no podía lograr mi gran ilusión que era estar por segunda vez en unos Juegos Olímpicos. Aquella lesión me hizo menos traumática la toma de decisión.”
He rastreado la huella de Juanjo Prado en los tomos de la hemeroteca relativos al periodo 1978-1978y ahí lo tenemos en los momentos clave, haciendo los dos relevos. Ello ocurre en el Iberoamericano de La Habana, en la histórica jornada del primer ascenso de España a lo que hoy se conoce como Superliga. Junto a Arques, Sánchez Paraíso en el relevo corto y con Alonso Valero, Heras, Antonio Sánchez, Pitillas, en el largo.
Y no sólo en el puesto en el cuarteto. Prado subió a lo más alto del cajón del Campeonato de España absoluto en cuatro ocasiones: una en 100, dos en 200 y una más en 400. Y en la vuelta a la pista la competencia era muy, muy grande. Salvo Alonso Valero que hacía 400 v., los restantes que acabo de citar eran huesos duros de roer.
En el año 1988, aún con 32 años, Prado decide abandonar el atletismo de competición. ¿Le costó tomar aquella decisión?
“Desde el principio me indicaron que me adaptaba por igual a las tres pruebas y con Ignacio Altuna siempre planificábamos la temporada en función de las posibilidades que tenía de meterme en alguno de los relevos. Puedo decir sin tapujos que yo lo que quería era disfrutar del ambiente del atletismo, de los viajes, hacer amigos.. Y eso nadie me lo podía dar mejor que la Selección.”
También recuerda el número de veces en la que se repitió aquella convocatoria. Hasta completar la treintena. Para diez años que permaneció en activo, una media de tres por años. No es mal record.
La clave de que Juan José Prado resultara casi imprescindible en la Selección radica en su versatilidad, en la cualidad de velocista universal con que le he definido en el titular.
Pocos han brillado de forma tan similar en todas las pruebas lisas en las que se sale de tacos como lo hizo Prado.
“Era el año 78, en el verano hice algunas marcas. En el 79 volví a Madrid por estudios y allí empecé a entrenar con más seriedad. En ese año, fui tercero en dos pruebas, 100 y 200, en el Campeonato de España, en Barcelona y fui convocado, por primera para viajar con la Selección. Lo recuerdo muy bien, fue a Noruega.”
Por suerte para Juanjo y para este deporte, le presentan a Ignacio Altuna, un entrenador ya retirado que marcó toda una época en su oficio. Don Ignacio le deja bien claro que, al tener el recién llegado tiene unas cualidades no precisamente habituales para las carreras de velocidad, de sus ideas de hacer algo de carrera continua para pasar el rato, nada de nada. Le invita a entrenar como es debido para exprimir esa cualidades.
“Tenía 22 años y desde que había dejado el fútbol a los diez y seis, jugué en juveniles en el Lengokoak, no hacía ejercicio. Estaba empezando a engordar y a meterme en las costumbres de la Parte Vieja. Yo me acerqué a Anoeta con la idea de hacer footing, para mejorar mi salud, en absoluto tenía en mente meterme en el mundo de la competición.”
Hablamos del proyecto de www.bidezabal.com de ir presentando las biografías de los atletas más destacados, de relatar la Historia del Atletismo Vasco. Para empezar, lo hacemos con uno de los perfiles más inusuales. Alguien que llega a este deporte a una edad en la cual la mayoría lo suele abandonar.
“Si a ti no te molestan las interrupciones, podemos hablar en los momentos en los que no tenga que atender a nadie. Eso sí habrá ocasiones en las que tendré que dejarte. Pero hoy las cosas parecen estar bastante tranquilas.”
Se estaba celebrando el Campeonato Mundial de Veteranos en Donostia. Uno se acerca al Estadio por el espectáculo en sentido estricto: maduritos y maduritas en excelente estado de conservación, dispuestos a dar lo mejor de si mismos. Uno sabe que, además, son fechas de encontrarse a viejos conocidos.
En el túnel de entrada a los vestuarios, junto a la meta, me encuentro a Juan José Prado, el velocista más universal que ha tenido el atletismo vasco.
Trabaja en la organización del evento. Su función es hacer de interlocutor de las diversas Delegaciones nacionales. Un cometido apropiado a su calidad humana, su formación académica y la amplia experiencia acumulada en la práctica y la gestión de este deporte. Le pido una cita en los próximos días para que nos relate esa experiencia y podamos hacérsela llegar a los lectores de esta página.